Cómo puedes gestionar tu patrimonio de forma racional

Cómo puedes gestionar tu patrimonio de forma racional

¿Te has parado a pensar si estás afrontando la gestión de tu patrimonio de forma eficiente? El asesor financiero Pablo Lacave Vela-Barca, con amplia experiencia en banca privada, nos da las claves para hacerlo en este artículo como firma invitada.

A todos nos gusta cuidar de nuestro dinero, de nuestras finanzas personales. Detrás de la administración de nuestros ahorros y la gestión del patrimonio acumulado, a cada uno de nosotros nos mueven diferentes circunstancias personales con sus propias necesidades, muchas obligaciones, algunos deseos y una serie de objetivos a distintos horizontes temporales que queremos que sean atendidos en el tiempo. Son metas que queremos alcanzar en nuestra vida para ayudarnos a ser más felices.

Construir un patrimonio financiero requiere un gran esfuerzo y muchos sacrificios a lo largo de los años. Una vez hayas creado tu propio patrimonio se trata de conservarlo. Para ello, no basta con que lo mantengas en una cuenta corriente o depósito, ya que sería una postura poco inteligente. Para conservar tu patrimonio tienes que hacerlo crecer. De lo contrario, se acaba erosionando por la suma de los efectos negativos de la inflación y los impuestos. La ayuda de los mercados financieros será necesaria para esquivar estos dos impactos. Es imperativo conseguir alcanzar al menos un 4% de rentabilidad media anual a largo plazo para preservar todo tu patrimonio.

En este sentido, y en términos generales, en España tenemos mucho recorrido en la mejora de la cultura financiera de las familias. Unos simples datos comparativos relativos a la distribución de la riqueza de las familias en porcentajes aproximados; en Estados Unidos, potencia económica mundial, un 25% del patrimonio real se encuentra invertido en inmuebles que sólo se revalorizan a lo largo de los años con la inflación, y el 75% restante, mayoritariamente, en Bolsa a largo plazo. En España el ahorro se canaliza en cifras inversas, el 75% del patrimonio lo tenemos invertido en inmuebles, (ver en Fig1 el gráfico de las riquezas de en hogares españoles). Y el 25% restante, mayoritariamente, en cuentas corrientes o depósitos (ver en Fig2 el gráfico de Inverco sobre el ahorro financiero). ¿Tiene sentido?


En España invertimos mal. No diversificamos lo necesario, ya que nuestro dinero se encuentra ligado a activos inmobiliarios, y nuestro patrimonio financiero a unos pocos deudores, los Bancos. Estamos asumiendo un riesgo innecesario, y lo peor es que no estamos batiendo la inflación, nuestro gran enemigo, lo que hace restar valor a nuestro dinero año tras año. Todo esto lleva a pensar que dicha gestión requiere algo de sentido común y más educación financiera.

En cualquier caso, es difícil afrontar el reto de gestionar nuestro dinero a largo plazo teniendo en cuenta que, por un lado, somos seres humanos y como tales nos dejamos llevar por los sentimientos, como la euforia o el miedo, emociones que más nos afectan en este sentido y, por otro lado, se da la circunstancia de que el mercado financiero es totalmente irracional.  

Esta tarea que, a priori, parece sencilla, lo sería si fuéramos seres completamente racionales, pero la realidad es que somos mucho más emocionales que racionales. Es grandioso sentir las emociones a flor de piel para disfrutar de la vida. ¡Qué aburrido sería si tuviéramos una vida marcada sólo por la razón!  Sin embargo, en nuestra labor de gestión de patrimonios reside la capacidad de tomar decisiones eficaces e inteligentes, influenciadas por la razón, no por el corazón.

Todo lo que acabo de mencionar ha sido demostrado en numerosos estudios psicológicos relacionados con las finanzas conductuales, un campo de las finanzas que analiza éstas desde un punto de vista psicológico, y describe cómo se comportan las personas y cómo toman las decisiones financieras. Sintetizando al máximo este apasionante tema, se ha demostrado que los beneficios y las pérdidas en la gestión de patrimonios dependen más del comportamiento del inversor que de los resultados que arroje un fondo de inversión, por muy extraordinario que éste sea. Pongamos un ejemplo sobre un acontecimiento histórico; la gestión del Magellan Fund llevada a cabo por Peter Lynch (ver en Fig3 gráficos sobre el comportamiento en rentabilidad respecto al mercado y su evolución a lo largo de los años). Peter Lynch, uno de los gestores de fondos de inversión más famoso de los últimos tiempos, gestionó el Fidelity Magellan Fund desde el año 1977 hasta 1990, obteniendo una rentabilidad media anual del 29%. Todo aquel que confió en su fondo a largo plazo, invirtió 10.000 euros en 1977 y obtuvo 280.000 euros en 1990. Sin embargo, Peter Lynch, al terminar su trabajo como gestor, señaló que la mitad de los inversores de su fondo había perdido dinero. ¿Cómo? Un fondo tan espectacular en rendimiento… ¿Cómo podía ser? La respuesta es muy simple; el mal comportamiento del inversor. El gran problema del inversor, los nervios, la falta de paciencia, comprando en los momentos de euforia cuando el mercado está en su punto álgido y las acciones más caras. Y cuando el fondo entraba en rendimientos negativos con pérdidas latentes debido a las oscilaciones habituales del mercado, los inversores que carecían de asesoramiento, arrastrados por sus emociones de pánico y depresión, vendían sus participaciones convirtiendo por lo tanto las pérdidas en algo real. El comportamiento correcto como inversor hubiese sido adecuar la inversión al verdadero horizonte temporal.

La mente humana está programada para pensar en el corto plazo. Aunque nos marquemos un horizonte temporal de largo plazo para la gestión de nuestro patrimonio, por el camino nos vamos encontrando obstáculos que influyen en nuestras decisiones, relacionados muchas veces con nuestras propias emociones y otras con todos los sucesos del mundo. De vez en cuando, estos obstáculos determinan la toma de una decisión financiera que no es coherente entre el binomio ‘objetivo personal’ y ‘horizonte temporal’. Se toman demasiadas decisiones a corto plazo que nos empujan más a la especulación que a la inversión, y entonces será inevitable cometer errores. Siempre que hablemos del término ‘inversión’, éste debe estar intrínsicamente unido al de ‘largo plazo’.

Teniendo en cuenta que, por ser algo inherente al ser humano, comportarse de forma totalmente racional es una tarea compleja, la ayuda de un asesor financiero será primordial. Un buen asesor te ayudará a cumplir tus expectativas mediante una planificación financiera, y con su formación, conocimiento y experiencia, te acompañará y guiará para que tu comportamiento financiero esté gobernado bajo el prisma de la razón.

No lo dudes, busca un buen asesor. Evitarás cometer grandes errores, gozarás de atención personalizada y conseguirás alcanzar tus metas poniendo por delante la razón en la toma de tus decisiones financieras.

¿Qué plan de acción puedes llevar a cabo para conseguir tu propósito de gestionar el patrimonio de forma racional?

Mi consejo como asesor de banca privada es que sigas varias reglas genéricas de comportamiento:

  • Lo principal: Centrarte en tu objetivo. Este patrimonio gestionado debe ser dinero que en absoluto necesitas en este momento, y que destinarás bien para el momento de jubilación, cuando no tengas los ingresos actuales y necesites una renta mensual, bien para dejar a tus hijos o familia cuando llegue el caso, o bien como objetivo vital, para lo que estimes oportuno. Este patrimonio es el que te garantizará un futuro como el que tienes pensado, un futuro cómodo y adecuado. Pero recuerda que en la toma de decisiones de inversión no puedes dejarte influenciar por las noticias y el ruido de los medios de comunicación, ni en los momentos de euforia ni en los de miedo o pánico.

  • Gestionaremos el patrimonio destinado a un horizonte temporal de largo plazo. Con largo plazo me refiero al menos a 6 años, pero cuanto mayor sea el largo plazo mayor será el margen para que los mercados financieros actúen a nuestro favor. La historia siempre se repite; existen ciclos económicos a nivel mundial. Las bajadas del mercado forman parte de este ciclo y la recuperación se impone siempre con más fuerza. La tendencia siempre es alcista a largo plazo. Los máximos siempre se superan (ver en Fig4 gráfico sobre el MSCI World Index en USD, ver rentabilidades, comportamiento de los últimos 15 años, sólo 3 años en negativo).
  • El instrumento adecuado para la inversión es el fondo de inversión. Es un vehículo que nos da acceso a los mercados, apropiado para todos los inversores, con la ventaja del diferimiento fiscal (sólo tributa cuando se vende, por la ganancia o pérdida, no cuando se traspasa entre distintos fondos), y que permite disponer de una cartera diversificada en activos. La diversificación implica más seguridad si invertimos de forma global. Como referencia, una gestión basada en un índice como el MSCI World Index, nos proporcionará seguridad en el largo plazo (ver Fig4 sobre el MSCI World Index en USD, compuesto por las 1643 empresas más potentes de los principales mercados).

Respecto a los valores individuales, una sola compañía puede llegar a quebrar y desaparecer, por muy valiosa que parezca, en cambio no es posible que quiebren y desaparezcan todas las empresas en su conjunto. Por otro lado, si inviertes en economía mundial puedes beneficiarte de su crecimiento.

  • El mercado se define a sí mismo como irracional, impredecible e incontrolable. Anticipar los movimientos de mercado es un grave error que penaliza la gestión. No hagas ‘market timing’, es decir, no entres y salgas del mercado continuamente. Es un error intentar adivinar los cambios de tendencia del mercado, y si lo consigues será de forma aleatoria, lo que no te aportará una autoconfianza irreal y te llevará a las pérdidas. Basándonos en la historia, lo que da resultado es mantenerse en el mercado. Tu paciencia se verá recompensada ya que estarás aprovechando los mejores días del mercado, que se repiten mucho más que los peores (ver en Fig4 gráfico sobre el MSCI World Index en USD, sólo 3 años en negativo de 15 años)
  • El mercado financiero es el único mercado en el que, por regla general, los inversores venden cuando se producen las bajadas, movidos por el miedo. Lo lógico sería hacerlo al contrario, por ejemplo, comprar casas cuando a nuestro juicio están económicas, o más ropa en rebajas, o aprovechar las ofertas online de las websites. En los casos en los que se produzcan bajadas con oscilaciones relevantes en los mercados, no sólo debes mantenerte en el mercado, sino que además tienes que aprovechar esos momentos, que más adelante veremos. Ese es el comportamiento que realmente marca la diferencia para obtener buenos resultados.

Una vez establecidas las reglas genéricas, es básico que sigas una estrategia de inversión. Una estrategia de inversión combinada que racionalice la gestión de las emociones y que te permita aplicar las reglas genéricas.

Esta estrategia implica llevar a cabo un plan único, algo que casi todos los inversores ignoran. Se trata del método de inversión conocido con el nombre de ‘Dollar Cost Averaging’. De esta manera te aseguras comprar en los mejores momentos del mercado, es decir, cuando se producen las bajadas permitiéndote hacer caso omiso de la evolución del mercado, por lo que las emociones quedan al margen y no influyen en los momentos de bajadas. ¿En qué consiste?  A la hora de invertir, en lugar de entrar de una sola vez al mercado con todo el patrimonio, accedemos mediante compras periódicas de una forma sistemática y automática. Así, conseguimos invertir una cantidad fija de dinero, siempre la misma, de manera periódica y sin importar cómo se comporta el mercado. Si se producen bajadas, compraremos más participaciones, y en las subidas compraremos menos ¡Maravilloso! Con ello reducimos el coste medio de compra (ver en Fig5 un ejemplo sencillo para observar esta estrategia. Si no tengo estrategia, al inviertir de una sola vez los 60.000 euros y mantener la inversión, al cabo de los 6 meses no solo me habría llevado algún susto importante sino que tendría la misma cantidad, los 60.000 euros iniciales. Con esta estrategia invierto periódicamente. Además, en el ejemplo se observa que la volatilidad es una oportunidad, no solo una certeza en el mercado, y puedes aprovecharla a tu favor).

¿Qué estrategia combinada nos sirve para conseguir un comportamiento preciso en tu gestión del patrimonio? Teniendo como base una planificación financiera personal, siempre puedes combinar simultáneamente estas 3 modalidades de inversión para gestionar el patrimonio:

  • Mantener las posiciones invertidas. Si sabemos que el mercado a largo plazo siempre genera valor, debemos mantener la inversión. Ver en Fig6 gráfico sobre el MSCI World. En él se observa que los periodos de subidas (rojo) siempre son más largos que los de bajadas (azul), tanto en tiempo como en porcentajes. La rentabilidad media anual supera el 9% desde el año 1925.

  • Mediante un sistema automático, invirtiendo de forma gradual desde un depósito o un fondo de renta fija a corto plazo. Consiste en realizar compras periódicas de un mismo importe, de forma sistemática cada 15 días durante 2 años. Como la volatilidad es una certeza, y el mercado siempre fluctúa con subidas y bajadas durante el año, de esta forma estamos comprando eficientemente. Obtenemos más participaciones cuando el mercado baja y menos cuando esté alto. A continuación en Fig7 muestro un ejemplo numérico comparando una inversión única y una inversión con compras periódicas de 5.000 euros en 24 momentos distintos:

 

  • Mediante un sistema basado en un mecanismo automatizado que invierte de forma gradual y acelerada si se cumplen unos supuestos concretos. Desde un fondo de renta fija a corto plazo realizaremos traspasos periódicos de una misma cantidad cada 15 días durante 4 o 5 años. El propio sistema aumenta el importe traspasado cuando se produce una reducción del valor liquidativo de los fondos de renta variable seleccionados, respecto al precio medio de compra calculado desde la adhesión al servicio y en cada traspaso sucesivo programado.

 

Sabemos que en los mercados se producen bajadas que pueden ser relevantes aunque sean puntuales. Se trata de obtener beneficio de la evolución del mercado. La diferencia con el sistema anterior reside en el incremento de la cantidad de la compra cuando se produce la bajada. Cuanto mayor es ésta, mayor es la ventaja y mayor el importe del traspaso desde el fondo de renta fija a corto plazo. Ver en Fig8 dos gráficos para visualizar el mecanismo automatizado.

Si el valor de la participación disminuye entre un 5% y un 10% respecto al precio medio, el importe de la aportación se duplicaría. En esta ocasión, en lugar de comprar la misma cantidad compramos el doble de lo establecido. Si disminuye entre un 10% y un 15% respecto al precio medio, se triplicaría el importe de la aportación, si disminuye entre un 15% y un 20% respecto al precio medio, el importe de la aportación se cuadriplicaría. Si hay una disminución superior al 20% la aportación se quintuplicaría. Si el mercado sufre en exceso, es el mejor momento para aprovecharlo (ver en Fig9 un ejemplo de la potencialidad de la estrategia. La aceleración del importe de las compras en el caso de las bajadas hace que el precio de compra tienda al valor mínimo).

Fundamental para que no influyan las emociones ¡Que esta estrategia sea un sistema automatizado!

A la estrategia combinada hay que añadir un seguimiento continuo por parte de tu asesor.  En este seguimiento siempre repasamos la evolución de las posiciones y los objetivos. Podemos adaptar la planificación según cambien tus circunstancias personales y, si fuera necesario, mejorarla en algún punto concreto. También se pueden sumar aportaciones adicionales si el mercado nos da una ocasión atractiva, o consolidar beneficios si fuera oportuno. En definitiva, el seguimiento es esencial junto a la estrategia.

Para concluir, te aconsejo que busques un asesor que se preocupe por ti, que piense en tu bienestar financiero y que te guie en tus objetivos. Aplica las reglas genéricas, con métodos y estrategias ganadoras, que nos fuerzan a obrar en consecuencia, mostrando comportamientos racionales en la toma de decisiones financieras y, sobre todo, ten paciencia.

¿A qué esperas para aprovechar las próximas grandes rebajas del mercado? La oportunidad de diferenciación en la gestión de patrimonio ya no se encuentra en contar con una ventaja analítica ni con una ventaja de información sino en basarse en una ventaja conductual.

Firma invitada:

Pablo Lacave Vela-Barca

Asesor Financiero Europeo EFPA N.º 11867. Banca Privada

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