¿Inversión Activa o Inversión Pasiva?

He escuchado hablar de varias maneras de invertir ¿Me interesa más la inversión activa o la inversión pasiva? ¿Cuando sería más recomendable?

respuesta del asesor

A la hora de planificar la estrategia de nuestra inversión podemos optar por un modelo de gestión activa o por una gestión pasiva. La gestión pasiva es una estrategia de inversión basada en comprar y mantener. Bajo éste modelo de gestión, la cartera sólo se “retoca” ocasionalmente para su re estructuración o bien para re invertir los dividendos. Se busca con ello que los beneficios de los activos que se adquieren repliquen a los índices a lo largo del tiempo. El propósito, por tanto, no es “batir” al índice, sino igualar su rendimiento. De ésta manera una buena gestión pasiva se juzgará, precisamente, por la capacidad de ajustar su rendimiento al del índice objetivo y a la capacidad de minimizar la desviación entre el retorno de la cartera y el retorno del o de los índices de referencia.

Por el contrario, la gestión activa implica un continuo ajuste de los valores que componen la cartera. El objetivo de estos cambios es obtener una constante mejora en el rendimiento de los activos para superar la rentabilidad de éstos con respecto a los índices de referencia. No se trata de replicar la rentabilidad de los índices sino superarla y la manera de “batir” al índice es la constante búsqueda de aquellos valores que mejor rendimiento pueden ofrecer y realizar los cambios oportunos en la composición de nuestros activos.

A la hora de decidirse por una u otra, el inversor ha de tener en cuenta que la gestión pasiva es más conservadora, en cuanto a rentabilidad y riesgo, y tiene un coste menor. La alternativa de gestión activa es potencialmente más lucrativa, pero tiene un mayor riesgo y un alto coste, en base a las comisiones que se generan por los cambios en la composición de activos.

Yo recomendaría aplicar una estrategia mixta, en primer lugar valorando el perfil de riesgo del cliente para poder decidir acerca de su “asset allocation” (% de inversión por activo) y haciendo ponderaciones técnicas en torno al 10-15%, en función de la expectativas a corto plazo sobre los mercados, gestión que irá sufriendo reajustes en función del horizonte temporal y reequilibrios en función del vaivén de los activos.

También se pueden tener en cuenta las oscilaciones de los precios de los activos (volatilidad), de manera que para mercados con escasa volatilidad, la gestión activa suele ser poco efectiva ya que precisamente esas escasas oscilaciones no favorecen los cambios. Los mercados donde sí hay mucha volatilidad nos permiten maximizar la rentabilidad de la inversión aplicando esa gestión activa, realizando los ajustes necesarios en la composición de la cartera en función de esas oscilaciones.

La gestión por tanto se considerará de un tipo u otro según la variación de resultados respecto a su Índice de Referencia (Benchmark). Así, si la desviación de los resultados respecto al Benchmark de referencia oscila entre un 0-2% consideraremos la gestión como pasiva, y si es superior al 2% la consideraremos como gestión activa.

Una manera interesante de invertir de manera pasiva, puede ser a través de ETF, que son fondos de inversión cuyo objetivo es replicar a un Índice en concreto como podría ser el IBEX 35 o el EUROSTOXX 50. Su principal ventaja es que tienen menores comisiones.

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Autor:
José Manuel García Rolán

Patrimonio de clientes: 102 millones de euros

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